Qué importante es, para poder disfrutar de una buena relación de pareja, poner límites a la dependencia mutua y a la posesividad. O dicho de otro modo: qué daño hacen los celos y la necesidad de controlar al otro.

Y es que, quien intenta someter a su cónyuge en todo momento por miedo a perderlo, suele terminar por provocar precisamente aquello que quiere evitar.

Este comportamiento puede entenderse si uno presta atención a su historial de pareja.

En ocasiones lo que genera la desconfianza es la propia dinámica de la pareja, la sensación de falta de compromiso y el miedo a perder al otro.
No obstante, amigo lector, tal y como tu agudo sentido común te habrá dado a entender, pase lo que pase lo único que hará que tu pareja quiera estar a tu lado por mucho tiempo será, entre otras variables positivas, que pueda sentirse libre.

Libre para poder tener un espacio, más o menos amplio, para sí misma.

En definitiva, es esencial disfrutar de una relación de pareja sin renunciar a ser persona. Ese equilibrio es una de las claves del éxito de las relaciones duraderas.

¿Y qué hay de las personas a las que les gusta ser controladas? Aquellas que piensan que los celos del otro son señal inequívoca de amor. Efectivamente, ciertos hombres y mujeres aseguran que perciben como muestra del compromiso la posesividad de sus parejas.

Juntas, estas parejas juegan un poco (o mucho) al peligroso pasatiempo de la dependencia-sumisión, lo cual puede ser (o no) la antesala del abuso psicológico.

En todo caso, lo maduro, la mejor inversión, es la relación equitativa. Aquella en la que ambos se fían el uno del otro, porque se demuestran que son de fiar, y en la que no se juzgan injustamente por lo que cada uno vivió en el pasado.

Así que no dudes en negociar con tu pareja la parcela de libertad que necesitas: debes entenderla como algo bueno para ambos.

Compartir me hace feliz!